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TEMAS DE LA SEMANA

Seis de cada diez frutas y verduras están contaminadas con pesticidas

Un 42% de las frutas y verduras que consumen los porteños no cumple con la norma sobre uso de plaguicidas. Casi la mitad contiene plaguicidas no autorizados.

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frutería

Por Patricio Eleisegui

Un equipo de científicos de las universidades de Buenos Aires y La Plata buscaron residuos de plaguicidas (insecticidas, fungicidas y herbicidas) en 85 muestras de naranjas, morrones, lechugas, zanahorias y tomates entregadas por la población porteña. El trabajo estuvo a cargo de la Cátedra de Soberanía Alimentaria (Calisa) de la Escuela de Nutrición de la UBA y el Espacio Multidisciplinario de Interacción Socioambiental (Emisa) de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). La cátedra, entre el 27 y 30 de septiembre de 2015, invitó a llevar “las frutas y verduras que se compran cotidianamente en la verdulería”.

La conclusión es drástica: “Ocultos en esos productos que médicos y empresas aún insisten en publicitar como los más sanos, los pesticidas nos acechan desde los cajones y estantes de verdulerías y mercados”.

Seis de cada 10 frutas y verduras evaluadas dieron positivo en al menos un plaguicida. Y en algunas se constató que tenían hasta tres agroquímicos en un mismo artículo.

cuadro frecuencia x flia

El trabajo detalla que en 85 muestras de zanahorias, naranjas, lechuga, tomate y morrón, los pesticidas más detectados correspondieron al insecticida clorpirifos, el fungicida epoxiconazol, y los también insecticidas y acaricidas fipronil y permetrina, respectivamente.

En cuanto a los elementos más contaminados, “la zanahoria es el alimento con mayor carga total de plaguicidas, seguida por la naranja y en último lugar la lechuga“.

“Del total de plaguicidas evaluados, el más frecuentemente detectado fue el clorpirifos (15,3%) seguido de epoxiconazol y fipronil (14,1%) y permetrina (12,9%). La concentración más alta cuantificada fue de 450 microgramos/kilo para l-cialotrina en una muestra de zanahoria, para la cual no está regulado, para este alimento también se detectaron 3 excesos de LMR -límites máximos de residuos- para el compuesto azoxistrobin.

En morrones se encontraron como plaguicidas más problemáticos tebuconazol, epoxiconazol, acetocloro y clorpirifos así como en naranjas el piretroide cipermetrina con 205 microgramos/kilo y tomate con 89 microgramos/kilo”, expone el documento.
Más grave aún: el  46% de los productos que dieron positivo en algún tipo de plaguicida también exhibió residuos de agroquímicos que no están habilitados para su uso en frutas o verduras.
“En las muestras analizadas, se han detectado plaguicidas prohibidos como endosulfan, paratión o plaguicidas organoclorados persistentes de la familia del DDT. En este último caso se propone que su presencia se debe a procesos de translocación desde el suelo, por la persistencia de estos compuestos en suelo como consecuencia de su uso y persistencia, en el pasado”, agrega el texto ya mencionado.

Porcentaje por tipo

Damián Marino, especialista del CONICET e integrante del equipo que llevó a cabo la investigación, señaló que, “desde hace años, los plaguicidas dejaron de ser un problema únicamente del campo para volverse una complicación grave para todos”.

“Por fuera de los pesticidas ubicados lo que queda en claro es el descontrol, la ausencia de cualquier regulación efectiva. Eso queda en evidencia cuando se analiza la enorme cantidad de frutas y verduras que dieron positivo en compuestos que no están habilitados para el uso en esos cultivos. Lo preocupante son las cantidades de plaguicidas que incorporamos a nuestro cuerpo cada vez que hacemos una ensalada”, expuso.

Miryam Gorban, titular de la Cátedra de Soberanía Alimentaria de la UBA, enfatizó que la divulgación de estos resultados “debe servir para concientizar a todos de que estamos ante un problema de contaminación generalizado, que ingresa a nuestras casas a través del abastecimiento cotidiano”, dijo.

Para luego añadir: ” Ya que no se puede eludir la compra de estas frutas y verduras, al menos que se exija mercadería fresca y que todo se someta a un lavado intenso. Lo ideal es comprarle a aquellos proveedores que revelan cómo han sido cultivados los productos que ofrecen”, aconsejó.

Los resultados de esta investigación de la UNLP hacen eco con lo expuesto a fines de abril por este periodista. En esa ocasión, distintos documentos internos del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), obtenidos por la ONG ambientalista Naturaleza de Derechos previa intimación judicial, revelaron que el Estado halló partidas de frutas y verduras con residuos de hasta 22 pesticidas entre los años 2011 y 2016.

Y que esa mercadería, integrada mayormente por variedades de pera, apio, mandarina, manzana, frutilla y zanahoria, estuvo a la venta durante el lapso en cuestión en los mercados centrales de Buenos Aires, Mar del Plata y La Plata. Desde que se expusieron los detalles de dicha documentación hasta hoy, SENASA ha evitado pronunciarse respecto del origen y el destino final de esos productos contaminados con agrovenenos.

Patricio Eleisegui
Email: patricio.eleisegui@gmail.com

Twitter: @Eleisegui

Fuente Diario ZFuente Télam
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