Tiempo en Capital Federal

25° Max 19° Min
Cubierto con lluvias
Cubierto con lluvias

Humedad: 84%
Viento: Sur 29km/h
  • Jueves 19 de Octubre
    Despejado14°   21°
  • Viernes 20 de Octubre
    Despejado14°   22°
  • Sábado 21 de Octubre
    Muy nuboso14°   19°
Estado del Tránsito y Transporte
Actualizado: 20/09/2016 09:27:39
Tránsito
Trenes
Vuelos
Cargando ...

TEMAS DE LA SEMANA

Ricardo Forster: ‘El nivel de distribución de riqueza es un desafío’

Uno de los fundadores de Carta Abierta, dice que el gobierno causa escozor en el poder concentrado.

Por
Email This Page
2766361-forster_390.jpg

Apoco más de dos años del nacimiento de Carta Abierta y también de la crisis con el campo, ¿se profundizaron los frentes?
Esa crisis abrió un nuevo tiempo político y debates que no se hubieran dado de no generarse el conflicto por la renta agraria. Lo transitado estos dos últimos años es inimaginable en otro contexto: reestatización del sistema jubilatorio, ley de servicios audiovisuales, asignación universal, matrimonio igualitario, defensa del mercado interno y el salario. Hoy se discute como no se discutía hace décadas el problema del Estado, el proyecto de país. Una disputa que comienza en 2003, una conflictividad que opone sectores muy distintos de la construcción económico social. Los que defienden intereses concentrados seguirán abroquelados y construyendo aquella vieja forma destituyente con la que se mueven, por eso hablábamos de “clima destituyente” durante el conflicto por la resolución 125. Pero algo comienza a romperse, se percibe un cambio del humor social, sin la ferocidad y el odio que hace dos años inundó a la clase media contra el Gobierno.

La conflictividad continúa.
No me asusta, está dentro de la lógica de la democracia. Las últimas reuniones de Magnetto con el peronismo conservador y las convocadas en La Rural por Biolcati con figuras de la oposición expresan un proyecto. Por otro lado, con sus contradicciones, hay otro proyecto que aspira a mejorar las condiciones de los más débiles, a mejorar la distribución de la renta. Uno de los problemas clave que tienen democracias como la argentina es el nivel de distribución de la riqueza, que conspira contra la propia democracia. Ése es ahora el gran desafío.

¿El avance del Gobierno en algunos frentes no choca con su apego a la estructura clásica del PJ?
En Carta Abierta vemos como una falla el cerramiento alrededor de esa estructura. Defendemos la necesidad de construir un amplio espacio capaz de unir a identidades que expresen una transformación. Pero el PJ es también un vehículo indispensable a la hora de construir poder, sería un suicidio entregarlo a Duhalde, De Narváez, Solá, Reutemann. Se está dando un desprendimiento de un sector neoliberal restauracionista a partir de la creación del Peronismo Federal. El desafío del kirchnerismo es recrear la transversalidad con los sectores interesados en profundizar lo mejor de las políticas de estos años, porque si comparamos el período de Néstor Kirchner con el de Cristina Fernández, las medidas más radicales, las que más pusieron en cuestión el núcleo del poder, se dieron con Cristina, lo que habilita que grupos con tradición progresista puedan ser parte de un proyecto que tiene que abrirse, ser más generoso y salir de la lógica encriptada.

¿Por qué hay tanta resistencia de un sector del progresismo al kirchnerismo?
Me preocupa que sectores que se definen como del campo popular reduzcan la problemática argentina al bloque homogéneo de “el poder en general”, del que sería parte el kirchnerismo como una ficción, como se dice desde Proyecto Sur. Es un gran error suponer que la Argentina estaba lista para transformar radicalmente sus estructuras después de dos décadas de desilusión, o no leer que en 2003 no estaba como posibilidad la reapertura de los juicios o la reestatización del sistema jubilatorio. Eso no estaba en el imaginario de la sociedad, que estaba más bien inclinada a replicar las fórmulas neoliberales. Hay que percibir las condiciones de confrontación, no hay que caer en un posibilismo.

Al Gobierno lo siguen corriendo por izquierda.
Hay que ver qué es hoy lo maldito para el poder. ¿Altamira y Pino Solanas, invitados de Grondona y el grupo Clarín, del establishment, porque nunca van a detentar el poder? ¿O lo maldito es la puesta en cuestión del poder concentrado? Eso me interesa: el escozor, el odio que se genera en el poder. A mí me rebelan las almas bellas… No creo que la tradición del intelectual sea decir desde la tranquilidad de la distancia todo lo que está mal. Hay momentos en los que si hay una disputa que habilita cosas, el lugar del intelectual es, sin dejar la crítica, acompañar, establecer vínculos en el territorio político, que no es puro, que está enlodado. Yo creo en la sinceridad, no se me ocurriría decir que Beatriz Sarlo hace lo que hace porque alguien le paga, sería una brutalidad, una estupidez, una canallada. Hay que discutir en términos respetables. Pero el reduccionismo, la simplificación, el colocarse en el lugar de la absoluta corrección… Siempre es más fácil decir lo que falta. Si disputás la renta agraria te vienen con que no disputás la financiera, si disputás la financiera con la reestatización del sistema jubilatorio, te dicen que no disputás la renta minera. Siempre hay un después. La pregunta es entonces si están dadas las condiciones para construir el socialismo en la Argentina.

¿El kirchnerismo redefinió la idea de progresismo? ¿A la izquierda del Gobierno no hay nada, como dice José Pablo Feinmann?
Lo que se abrió en 2003 hizo una cuña en el interior del llamado progresismo, que venía de una crisis profunda del Frepaso y la Alianza, que abandonó la politicidad y la conflictividad como forma de transformación. En Proyecto Sur hay gente valiosa que podría ser parte de un proyecto compartido, que en la Ciudad sería enfrentar a la derecha desde una propuesta amplia.

¿Es posible ganarle al macrismo?
Es factible ganarle al macrismo las elecciones, pero veo pequeñas miserabilidades en Proyecto Sur y también en fuerzas del kirchnerismo. Recuerdo un encuentro en la Biblioteca Nacional, en 2008, con lo que era el bloque del SI, luego de la votación por la 125 (ellos votaron en contra). Fue una reunión tensa pero con coincidencias. En una intervención final salvaje, Eduardo Macaluse dijo que el kirchnerismo era una impostura, que era como el liberalismo. Nicolás Casullo, de sangre italiana, se levantó y le dijo que era un miserable. Porque si decís que somos unos imbéciles que apoyamos una impostura, es que somos todos impostores. Siempre recuerdo algo que dijo David Viñas: “No entiendo bien hacia dónde va este gobierno, pero me basta leer La Nación para saber con quien no puedo estar”. Yo puedo discutir con Sarlo pero ella es muy sagaz e inteligente y sabe que elegir a La Nación como tribuna supone una posición política. Que Mariano Grondona sea un interlocutor válido, sabiendo quien es, también define un lugar. Sé que el kirchnerismo tiene modos autoritarios de construir, que algunos gobernadores son impresentables… Por eso cuando lanzamos la Declaración del Bicentenario convocamos a intendentes que consideramos positivos, a la CTA, la CGT, D´Elía, Pérsico, Milagro Sala… No vino ni Raúl Othacehé ni lo peor del PJ.

¿Dónde se ubica la clase media en este contexto?
La clase media es espasmódica. Si reconstruyéramos la vida de un ciudadano de Buenos Aires de 1983 en adelante, diríamos que votó a Alfonsín, después se desilusionó y votó a Alsogaray, luego a Ibarra, después a Zamora y después terminó en Macri. Y en una de ésas en 2009 votó a Pino Solanas. Al mismo tiempo tenés una clase media indefinible, no reducible a un único paradigma. Como actor social ha tendido a actuar de acuerdo con lo que la lógica del poder le planteó; se vio claramente con la 125, cuando un habitante urbano, que no tiene ni una maceta en el balcón, creía que sus intereses estaban representados por la Sociedad Rural. Pero creo que hoy hay un resquebrajamiento en el muro compacto, en ese sentido común brutal.

¿Y de acá a un año qué resta?
La derrota electoral de junio de 2009 fue buena, porque habilitó cosas que estaban estancadas. La asignación universal es una decisión que nace de esa derrota, que no venía de una posición previa. La situación es mejor en términos políticos, sociales, culturales, que dos años atrás. El oficialismo de cara a 2011 va a generar apuestas más importantes. También están los que vuelven a hablar de moderación. Ni lo uno ni lo otro, hay que saber encontrar el tono, pero lo mejor del kirchnerismo es cuando dobla la apuesta.

Fuente Redacción Z
Email This Page
0 Comentarios
Sé el primero en dejar un comentario!

Deja tu comentario