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TEMAS DE LA SEMANA

Nuevo tipo de relación ideal: dura una temporada de serie

Cena, sexo y dormir juntos a lo largo de diez capítulos de entrega semanal. Vera Killer redefine el chabonerío y con su amiga G. instala una categoría útil y novedosa: el chongo Netflix.

Por Vera Killer
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Mi amiga G. es hermosa, brillante, divertidísima y dueña de un ojo clínico feroz para tipificar a las personas y las formas de relacionarse. Hace un mix de arrabal moderno con sociología salpicado con un poco de maldad humorística y mucha autoparodia que le admiro muchísimo. Le sale así sin darse cuenta, es un talento natural del que no es consciente.  Y yo ahora me aprovecho, claro. Esta columna es para ella, casi de ella.

“Soy una perra fría”, me dijo la otra noche mientras cenábamos una comida casera deliciosa que me preparó porque es puro corazón. Carne, papas, ensalada y meta charla. Tres tubos de vino más tarde, carcajadas por doquier mediante, encontramos una gema. Somos una gran dupla creativa, debo reconocer.

Entre los miles de temas de conversación que llevamos adelante, llegamos en un momento al update de en qué andamos en materia sentimental (o aledaños) y rencontramos, ¡Eureka!, un nuevo y fabuloso ítem para agregar al Catalogo de tipos (de relación): el chongo Netflix. Trascribo la charla lo más fielmente posible, si hay alguna imprecisión o detalle flojo, culpo al vino.

“Oíme”-anunció G. salpicando gotas de tinto en la alfombra-, necesito que me colabores con un temita. Me encuentro tratando de explicarle ‘chongueo’ a algunos amigos varones heterosexuales que se enfervorizan al juzgar mi vínculo con F. Son medio guardabosques, viste, y me quieren convencer de que no me quiere bien o algo así. Para mí él es un chongo, pero los chicos dicen que no, que chongo es ‘te garcho y chau’”.

-Bueno, yo soy como tus amigos varones, entonces, pero sólo en la parte de que creo que “chongo” es para referirse a un revolcón y listo. La parte de guardabosques te la debo, cada cual que haga lo que quiera – dije, o algo así quise decir, y creo que me distraje un poco mirándome los labios violetas en el reflejo de la ventana.
-Ok, pero chonguear también es cenar, charlar, dormir, ver una serie juntos. ¡Vos tenés que bancarme en esta!- arengó y me trajo otra vez a la mesa, donde me llamó la atención la ceniza de los cigarrillos que no habíamos embocado en el cenicero. Cubría el mantel como si hubiera explotado un volcán gastronómico, pensé.
-Mmmmmmno puedo bancarte. Eso que decís se parece a estar de novios, jaja. Es cero chongueo.
-Hablo de pasar tiempo con un chabón, con garching incluido. ¿No hacés eso con Henry, aunque no sea tu novio? Bancame en esta.
-Bueno, eso sería chabonear, por ponerle un nombre. Chongo viene del mundo gay, es para referirse al puto masculino, el que la pone, digamos. Las chicas hetero tomamos prestado el término y es para referirse al service. Ahí no hay cena y cine. Es te empomo y chau-expliqué asombrada del tono erudito que logré a pesar de que me patinaron todas las erres.
-Pero se puede cenar, ver una serie juntos y hasta dormir después de un garching sin que haya mayor compromiso que eso. O sea, es como un simulacro de noviazgo que dura lo que dure el encuentro. Así que es chongo igual.
-Sería un chongo con amenities- propuse con solemnidad y sin querer volqué mi copa de vino.
-Chongo Netfix- cerró G. mientras me mojaba la frente con lo derramado, porque cuando se emborracha se pone supersticiosa.
-Hermoso, hemos logrado tipificar una nueva categoría que es muy acorde a los tiempos que corren. A veces necesitamos unos mimos y masajes sin que eso implique nada más. Pero Chongo Netflix tapa un hueco, es como el Jipi con Osde del sexo. Ojo, amiga mía.
-Totalmente. Para no quedar atrapada en eso propongo que el compromiso máximo sea una temporada de serie y ya.
-Miniseries, mejor. Las ves en un finde y adiós- dije y me serví más vino.
-Ah, no, yo prefiero diez capítulos semanales, cada encuentro tiene un “hasta la semana que viene”, pero en el medio nada y termina todo con la season finale. Con F. ya vamos por el octavo de Mr. Robot, así que se aproxima el fin de la relación.
-Oh, ¿y eso es triste? Salud, por cierto.
-No, no es triste. Lo lindo es los capítulos logrados. ¡Es lo más estable que tuve en los últimos años! Salud.

Y seguimos brindando hasta que se hizo de día.
DZ/dp

Fuente Redacción Z
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