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TEMAS DE LA SEMANA

“Es legítimo que los consorcistas se sumen a las negociaciones salariales”

Álvaro Daniel Ruiz, Subsecretario de Relaciones Laborales del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social elogió las paritarias de los encargados de edificios por su negociación fluida y de baja conflictividad.

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 Ni en las etapas más prolíficas que se dieron en los gobiernos de Pe­rón entre 1945 y 1955 en desa­rrollo del movimiento obrero y de negociación colectiva de nuestra historia, hubo una regularidad y una amplitud de las negociaciones colectivas como la que ha habido en estos último diez años”. Con esta declaración inició la entrevista Álvaro Daniel Ruiz, subsecretario de Relaciones Laborales del Miniserio de Trabajo, Empleo y Segu­ridad Social.

Ruiz, designado en su cargo en 2007, conoce al ministro de Trabajo Car­los Tomada desde hace 25 años: “Estuvimos vinculados por activi­dades académicas y gremiales y por coin­cidencias políticas, por eso me ofreció incorporarme a su equipo y ha sido un halago en aquel mo­mento y una suerte cuando reasumió la presidenta en 2011 y me ratificaron en el cargo”.

-¿Antes de ese nom­bramiento en qué po­sición estaba?

-Mi actividad siempre ha sido en la actividad pri­vada como abogado y he estado en el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires desde el año 2003 hasta 2010. Integré la Comisión de Relaciones del Trabajo de la Ciudad. Ingresé cuando el jefe de Gobierno era Aníbal Iba­rra y renuncié cuando asumió Mauricio Macri, porque no tengo afinidad con su perspectiva de la política y de la gestión en la ciudad.

-¿Cómo se encuentran las negociaciones colectivas en la Argentina?

-La etapa que inauguró Néstor Kirchner en 2003 y la gestión de Carlos Tomada en el ministerio, no tienen punto de comparación en la historia democrática de la Argentina. En estos diez años se negociaron cerca de 10.000 acuerdos y convenios colectivos. Y en los últimos tres años se vienen firman­do entre 1200 y 1500 convenios colectivos anuales.

-¿Cómo evalúa la actividad de SUTERH como gremio y en su accionar a la hora de negociar?

-SUTERH agrupa trabajadores que están aislados porque no trabajan en el mismo lugar y tuvo durante el peronismo de los años 40 un estatuto especial que favoreció muy justamente una representación sindi­cal. Después, esa representación sindical se fue fortaleciendo con sus propias prácti­cas y hoy podemos decir que es un modelo en términos de desarrollo de la negocia­ción colectiva. Tiene una negociación flui­da, permanente y de baja conflictividad. Con las lógicas dificultades que tiene ese sector porque el tercero está representado, en general, por cámaras que agrupan a los administradores de consorcios.

-¿Qué opina del pedido de varias entida­des de consorcistas para participar de las negociaciones?

-Me parece que es legítimo pedir una am­pliación de la representación sectorial. Lo que creo, también, es que para que esa legitimidad se transforme en un acto con­creto debe haber una representación sufi­ciente de aquellos que pretenden ingresar a esa negociación.

-¿Cuáles fueron los alcances del nuevo convenio de empleadas domésticas?

-Nosotros hemos tenido la fortuna de diri­gir los equipos que redactaron dos estatu­tos importantes, el de trabajo rural y el de empleadas domésticas.

El estatuto para la empleada doméstica la equiparó con cualquier otro trabajo del sector privado, con la singularidad de que la actividad no es en una empresa, es en una casa particular.

-¿Y cómo controlarán el cumplimiento de la ley?

-Una dificultad para la fiscalización de este trabajo es que, al desarrollarse en una casa particular, hay un criterio de que controlar sería invadir la privacidad o la propiedad privada. De todas maneras creo que hay otros mecanismos de control que no necesitan del ingreso a las casas, por ejemplo creando la presunción de que las personas que ganen determinada cantidad de dinero tienen una persona que ayuda en sus tareas domésticas. Hay otra forma de fiscalizar que tiene que ver con la forma de egreso o ingreso a los edificios y ba­rrios privados. Nos bastaría con controlar los libros de ingreso de las empresas de vigilancia.

Se calcula que hay un millón de trabajado­ras en este sector y hoy tenemos un 85% de trabajo informal. Creemos que lograremos formalizar al 70% en un breve lapso.

Perfil
Álvaro Daniel Ruiz

Álvaro Daniel Ruiz tiene 59 años, nació en el barrio porteño de Belgra­no y hoy vive en Caballito.

Es abogado especializado en Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social. Está casado y tiene cuatro hijos varones. “Yun nieto llamado Ulises”, apunta con orgullo.

“Juego al fútbol dos o tres veces por semana. Hacemos partidos entre el personal del ministerio. Jugamos contra la gente de prensa, pero suelen perder”, asegura con una sonrisa.

DZ/rg

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