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Actualizado: 20/09/2016 09:27:39
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TEMAS DE LA SEMANA

Ciudad: la basura, próximo frente de conflicto con Nación

El PRO discutió cómo preservar la imagen de Macri, averiado por el rechazo del subte.

Por Laura Mendoza
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Hay que contrarrestar la imagen que el kirchnerismo ha logrado montar en el Congreso.” Ésa fue la principal consigna nacida del último “retiro espiritual” del PRO, sus ministros de la Ciudad y el jefe de Gobierno, que no pueden salir de la encerrona que les plantea en todos los frentes el gobierno nacional desde que Mauricio Macri dio marcha atrás con los subterráneos. Es que todos suponen que el conflicto va a subir de escala en breve, cuando el gobierno nacional avance con un tema más espinoso aún que el del transporte: el destino de la basura porteña, unas cinco mil toneladas, que por ahora es derivada y enterradas diariamente en predios situados en el conurbano bonaerense.

Interna al rojo vivo

“Convoquemos a una sesión especial en la Legislatura”, proclamó Horacio Rodríguez Larreta, confiado en dar un debate equiparable en sentido y tensión al que vienen mostrando los medios, con amplia cobertura, sobre el vapuleo del que es objeto el ingeniero que quiere llegar a presidente en 2015. Vapuleo en especial de sus diputados en el Congreso, entre ellos Laura Alonso, Gabriela Michetti y Federico Pinedo. Pero la iniciativa de El Guasón fracasó en 48 horas. Los bloques no oficialistas se negaron y no prestaron quórum, como lo hizo saber Aníbal Ibarra, porque “la sesión sólo iba a ser un show mediático” destinado, claro, a mostrar que la mayoría en la ciudad piensa de otra manera.

Y es cierto en parte ese argumento. De acuerdo con una encuesta telefónica hecha en Capital sobre 1.089 casos, entre el 24 y 26 de marzo por la consultora de opinión pública Qualitative, a la que tuvo acceso Diario Z, el jefe de Gobierno no sólo mantiene un respetable caudal de imagen propia y de gestión, que supera el 40 por ciento de aprobación, sino que, consultados los ciudadanos sobre si el subte, el premetro y las líneas de colectivos que circulan en el ámbito porteño debían ser gestionados por la Ciudad, un nada despreciable 63,8%contestó que el jefe de Gobierno debía hacerse cargo. Y punto.

Todo lo cual no explica, y es contradictorio, con los más de diez puntos de imagen positiva que perdió el ingeniero -según se reveló en el “retiro”- desde que abrió la refriega por el “traspaso” de aquellos recursos que le hagan tolerable su gestión, de modo que nada ofrezca resistencia ni lo desgaste de cara a su carrera presidencial.

Las cosas, puertas adentro, se pusieron al rojo vivo. En la reunión de gabinete ampliado se llegó a la conclusión de que la pérdida de aceptación de Macri se debía básicamente a que fue la cara y voz cantante en la pelea con Cristina. ¿Podría ser de otro modo?, se preguntan los más lúcidos. Si el jefe de Gobierno es quien se ha cansado de “mendigar” una cumbre con la Presidenta, ¿podía ser de otra manera? Sí, dicen otros, los alineados con Horacio Rodríguez Larreta. Esos dardos tenían un claro destinatario: la vicejefa de Gobierno, María Eugenia Vidal, quien, se suponía, debía cumplir (y lo hizo durante un tiempo) el rol de confrontar y mantener blindado a Macri para que no le entren las balas.

Los estrategas PRO resolvieron entonces preservar a MM del esmeril, convencidos de que la discusión por el transporte porteño no va a ser la única ni la última que lo enfrente al gobierno nacional. Por caso, allí está la más que probable defección del Grupo Roggio (propietario también de Metrovías, la empresa concesionaria de los subtes) en la recolección de la basura de la ciudad. La empresa Cliba, que junta residuos de la Capital Federal desde 1987, dejará de operar -aseguran que no se presentarán a una nueva licitación en diciembre de 2012- si se ve obligada a pagar 186 millones de pesos en concepto de indemnización para los trabajadores del gremio de Camioneros, suma que se adeuda y que fue, incluso, reconocida por Macri ante Hugo Moyano en diciembre último. 

El asunto de la basura no será sencillo porque Macri deberá ir pensando qué hace con los residuos si prospera además un proyecto de ley que el diputado ultrakirchnerista Carlos Kunkel tiene en carpeta, en representación de varios intendentes del conurbano, según el cual la Ciudad no podrá seguir enterrando sus desperdicios ni en González Catán ni en el Camino del Buen Ayre.

La voz de aura la dio el gobernador Daniel Scioli en un escenario imposible de ignorar: la apertura de la Asamblea Legislativa bonaerense. Allí exigió que la Ciudad cumpla con la Ley de Basura Cero, que obliga a reducir progresivamente el volumen de los residuos que se van a los rellenos sanitarios hasta llegar a la eliminación total. Pero además trascendió que la provincia, por indicación del gobierno nacional, tiene en carpeta una resolución para prohibir que la Ciudad entierre su basura en las plantas de tratamiento de la Ceamse.

El Poder Ejecutivo porteño piensa acudir a la Justicia. Pero eso no alcanza para evitar que una vez, más el jefe de Gobierno aparezca ante el electorado como un chico que no termina de hacer bien sus tareas.

Un hilo argumental que logró bastante aceptación en el cónclave macrista fue aducir que los porteños no son ningunos mugrientos: que el volumen de basura que producen es mucho más alto que en otras ciudades porque a la Capital llegan, todos los días, siete millones de trabajadores del conurbano que se suman a los tres millones de residentes en la ciudad. La basura, entonces, es la suma de lo que producen unos y otros. Pero sólo se computa a la Ciudad.

El problema es que tal vez ese argumento no sea la mejor manera de ganar votos del otro lado de la General Paz. Y una vez más, la Nación habría logrado enfrentar a Macri con las provincias.

ESCUDERO SE BUSCA

Si Vidal fracasó en su tarea de oficiar de escudo de Macri en la batalla mediática, ¿quién será el elegido para defender al ingeniero? Esto se preguntan los cuadros del PRO. Probablemente lo sea el jefe de Gabinete, Rodríguez Larreta, vocero del macrismo tanto en los conflictos del año último como en la campaña electoral. Curiosamente, y a pesar de la tremenda exposición, Rodríguez Larreta es el funcionario de Macri con mejor imagen -según la encuesta de Qualitative-, con un 58,5 de aprobación. Tiene una sola contra: tanto Vidal como Michetti están siempre listas para ir por su cabeza. Claro que los recelos no son menores entre las damas, lo cual pone entre signos de interrogación no sólo la buena vecindad entre camaradas, sino la pelea por la pole position. Tanta duda de Michetti para “bajar” a la provincia de Buenos Aires se explica así: ella, como Vidal, aspiran al sillón que Macri dejará vacante en 2015. Esteban Bullrich, el ministro de Educación, que podría ser otra de las espadas defensoras del ingeniero, sufre el desgaste propio de quien no es acompañado en su gestión: sólo el 18,8 por ciento de los consultados por Qualitative aprueba, por ejemplo, el cierre de cursos en las escuelas públicas, y su imagen de gestión apenas alcanza el 24,4 por ciento de aprobación.
Para colmo, el as en la manga política de Macri fue cuestionado duramente por el propio jefe de Gobierno que se pregunta, a esta altura, por qué aceptó ponerlo como ministro de Gobierno atendiendo a los resultados obtenidos. Sí, también Emilio Monzó abre para Macri un nuevo frente interno. Hay quienes creen, incluso, que la seguidilla de pasos en falso que viene dando Macri se deben a la ausencia de una verdadera brújula política, un terreno donde MM está haciendo sus palotes cuando suponía que Monzó ya había aprobado todas las materias.

 

DZ/sc

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