Sociedad
Buenos Aires, ciudad de un ambiente
La industria de la construcción está diseñando una ciudad de departamentos mínimos.
Paredes. Pasillos pequeños. Muros. Muchos carteles: “Próximamente, unidades de 1 y 2 ambientes”. Poco a poco en Buenos Aires prevalece ese paisaje. La película Medianeras, del director Gustavo Taretto, reflejaba ese estado y las consecuentes relaciones sociales que predispone: soledad, atomización, todos amuchados pero poco comunicados. En medio de ese desierto urbanizado, ponía una historia de amor que, por contraposición, subrayaba la incapacidad de relacionarse en una ciudad en la que reina el caos arquitectónico y personal. La película es del año pasado y muestra con actualidad algo que sucede, que es devenir: una nueva ciudad se conforma.
Las ciudades son territorios con vida: crecen, se expanden, mutan al ritmo de sus habitantes y de los designios de la economía. Aveces, se moldean a partir del planeamiento. Aveces las ciudades se piensan. Otras, crecen así nomás, como el resultado de poco explicitadas decisiones del mercado. En los últimos años, un nuevo escenario se configura en Buenos Aires: el de una ciudad en la que predominan las viviendas pequeñas, de uno o dos ambientes, y en la que las casas destinadas a familias más grandes se vuelven una joya cada vez más extraña. Los números lo dicen: sólo 1.029 (el 4,74 %), entre las 21.719 viviendas que la ciudad de Buenos Aires autorizó a construir el año pasado, tiene planificados más de dos dormitorios. De ese total de departamentos, el 44,51% es monoambiente. Estos datos -de la revista especializada Reporte Inmobiliario- se mantienen en 2012.
Lo confirma el Ministerio de Desarrollo Urbano porteño, que informa que en febrero se solicitó permiso para construir una sola casa, una gran casa, de 268 metros cuadrados contra 454 solicitudes para la construcción de multiviviendas. La Encuesta Anual de Hogares del Gobierno de la Ciudad, realizada en 2010, muestra ese retroceso: las viviendas de Buenos Aires se dividen en un 21,8% de casas y un 72,8% de departamentos. Según ese mismo censo, la mitad de la población (50,5%) vive en casa propia y el 28,5 alquila. Un tercio de las casas (30,4%) está habitado por una sola persona y un porcentaje similar sólo por dos.
ALGUNAS RAZONES
Buenos Aires es una ciudad receptora de jóvenes estudiantes, tanto del interior como, en la última década, del extranjero. Es un fenómeno que se intensifica: durante 2010, aumentó en un 26,5% la cantidad de estudiantes universitarios que vienen de otros países, se calcula que son unos 55.000. El arquitecto Gervasio Ruiz de Gopegui, coordinador de la Maestría en Desarrollo de Emprendimientos Inmobiliarios en la Universidad de Belgrano, destaca que esto colabora a consolidar la ciudad como una urbe de solitarios. Ruiz de Gopequi señala otros factores determinantes: “Ha cambiado la composición de la población y efectivamente se está convirtiendo en una ciudad de solos y de “dinks” (double income no kids, doble ingreso sin chicos). Este fenómeno se repite en muchas grandes ciudades. Entre los solos encontramos a los jóvenes que hoy demoran en casarse hasta los 30 años y que en el medio alquilan -o compran- una vivienda que cubra la etapa entre la formación de su nueva familia y la ida de la casa familiar. Y por otro lado encontramos a los viejos, mucha población cuyos hijos viven con sus nuevas familias y ellos se han quedado solos, sean un matrimonio o uno de sus integrantes”. Es el tercer factor que propicia la avalancha de unidades de vivienda pequeñas.
INVERSIONES ACOTADAS
José Rozados, el director de Reporte Inmobiliario, opina que aunque las superficies registradas para levantar edificios cayeron un 45% en el primer bimestre del año respecto del mismo periodo de 2011, no corren peligro las obras que han sido autorizadas. Y la tendencia se mantiene: “Durante 2011 siguió afianzándose la concentración territorial en los desarrollos inmobiliarios y la tendencia a producir unidades de reducidas dimensiones, pensadas para compradores que pagan una cuota. Los metros cuadrados registrados en el Gobierno de la Ciudad se duplicaron con respecto a 2010. El destino del 79% de los permisos es para departamentos de uno y dos ambientes, Buenos Aires crece en unidades chicas”, explica.
Justamente porque hay mucha demanda de los jóvenes que vienen a estudiar y alquilan dentro del radio de la universidad a la que asisten, la decisión de muchos inversores ha sido desarrollar edificios con unidades de 1 y 2 ambientes. Alcanza con dar una vuelta por la zona de Independencia y la avenida 9 de Julio para ver las torres en construcción que lo demuestran.
“Según el último censo las familias grandes han emigrado hacia el conurbano. No es común que hoy en día se hagan departamentos de más de tres dormitorios”, confirma el arquitecto Raúl Sáenz Valiente, presidente de la Cámara Empresaria de Desarrolladores Urbanos. Algunas se han ido a los countries, otras a los barrios suburbanos, las más humil
des dejaron la pensión o la casa tomada -demolida para dar paso a una lucrativa torre- y se buscaron un lugar en los asentamientos de la capital, con suerte, o del segundo y tercer cordón.
Por estos días, el metro cuadrado para unidades a estrenar se cotiza entre los 3.000 y los 3.800 dólares para las zonas más caras, como Palermo, Recoleta, Belgrano, y alrededor de los 1.500 y 2.000 para barrios más modestos, como Flores o Almagro. La cifra en los barrios caros baja a 2.500 para departamentos usados de 2 o 3 ambientes.
Néstor Walenten, el presidente de la Cámara Inmobiliaria Argentina, explica quiénes compran en la ciudad: existe un público inversor pero además muchos de los que acceden a una primera vivienda a través del fideicomiso pueden afrontar sólo el gasto de una vivienda pequeña. Walenten lo ve como una cuestión preocupante porque al prevalecer las viviendas unifamiliares, el resto de los grupos emigra a centros urbanos alternativos.
Los especialistas coinciden en que los inmuebles se han conver
tido en un vehículo de ahorro. Y en que los más pequeños (1 y 2 ambientes) “son el producto más buscado porque representan un monto más acotado de inversión, tienen buena liquidez y posibilidad de renta”.
Inversión acotada y que vuelva pronto. Sáenz Valiente explica que “hoy las empresas desarrollan inmuebles que puedan terminarse y venderse en el término de dos años”. La mayoría de esas edificaciones son en propiedad horizontal, de alrededor de nueve pisos con cocheras. Los barrios más buscados son Palermo, Villa del Parque, Belgrano y algunos terrenos de Barrio Norte. “Son los barrios preferidos por tratarse de zonas que tienen un valor de venta superior a los 2.500 dólares el m2, lo que lo hace viable en una escala acotada”. El sur, en cambio, sigue sin lograr una revalorización por “la falta de transporte, seguridad y equipamiento comunitario”. Las cifras oficiales lo confirman: en Parque Patricios, sede del distrito tecnológico, apenas se superaron los 25.000 m2 construidos registrados, casi diez veces menos que en Palermo.
CASAS DE LUJO
El movimiento de casas o de PH responde, en exclusiva, a demandas muy puntuales. Según los datos del Centro de Estadísticas del Gobierno de la Ciudad, cuando hay permisos para construir casas, éstas son amplias y se acercan más al lujo que a la austeridad. “Los PH son mercaderías escasas”, asegura Walenten. Rozados concuerda: “Los departamentos o casas de 3 y 4 ambientes son deficitarios”. “Es como encontrar una aguja en un pajar -dice Mariana Díaz, de 37 años, madre de dos chicos pequeños-. Estuvimos más de un año en búsqueda de alguna casa, pero no tuvimos suerte. O eran carísimas o estaban destruidas. Finalmente compramos un departamento grande en una torre en Urquiza. Hay parque, hay espacio. No es lo mismo, pero estábamos cansados de buscar”.
Otra pesquisa, esta vez más fructífera, fue la de Laura Lima, que el año pasado encontró lo que buscaba luego de seis meses de intenso rastreo. Cada fin de semana veían entre seis y siete propiedades. En total fueron unas setenta. “Cuando decidimos comprar, sabíamos que queríamos un PH o dúplex. Lo que primaba, al menos para mí que siempre viví en casa, era tener un espacio al aire libre, es decir no una terraza compartida, yo quería un patio o una terraza nuestra para ponerle plantas. La idea era conseguir algo de tres o cuatro ambientes, si era de tres tenía que tener la posibilidad de agregar o construir uno nuevo”, cuenta. Emprendida la tarea, ella y su pareja se encontraron con un panorama para nada fácil: “La búsqueda también fue acotada respecto a la zona y la cantidad de dinero con la que contábamos, porque sacamos un crédito hipotecario. La zona decidida fue Capital Sur. Cuando empezamos a buscar, notamos que por San Telmo y con las características que nosotros buscábamos, no había nada: eran todos carísimos, por arriba de los 200 mil dólares. Si encontrábamos algo acorde con nuestro presupuesto, estaba destruido o las habitaciones eran mínimas. Lo mismo sucedió en Caballito, eran carísimos y muy pequeños”. Luego de medio año, apareció lo que buscaban. “El dúplex que compramos en Boedo nos cerró por todos lados, la construcción buenísima, los ambientes cómodos.”
Los especialistas se preguntan qué sucederá en unos años con las unidades nuevas, construidas a bajo costo y a toda máquina. “Tendríamos que ver cómo envejecen: filtraciones, cuestiones de falta de aislación térmica que se traduce en menor calidad de vida y mayor gasto. No todo es así, pero los estándares de calidad son menores que los de otra época. Esto genera empleo, porque tracciona mucha industria, pero habría que ver si el resultado de esas unidades chicas de poca calidad es positivo”, afirma Rozados, que explica: “No se construyen unidades más amplias porque no existe el crédito hipotecario que permitiría construir no tanto para inversores sino para familias”.
Edificios con pocos espacios comunes y departamentos habitados por personas solas: así parece ser el paisaje doméstico de los próximos años. Recoleta, Puerto Madero y Belgrano son los barrios con mayor cantidad de viviendas monofamiliares. También los más caros. El alquiler de un departamento de dos ambientes en esas zonas, según Reporte Inmobiliario, no baja de los $2.100 en adelante.
La conclusión viene sola: Buenos Aires está siendo rediseñada a gusto y paladar de la especulación inmobiliaria, de los fondos de inversión que invierten poco, construyen barato y pretenden una devolución de la inversión rápida y generosa. La vivienda social o para familias numerosas, típicas de los sectores de menos recursos, ya no cabe en la Reina del Plata.
DZ/km
Fuente: Redacción Z




0 Comentarios
Sé el primero en dejar un comentario!