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TEMAS DE LA SEMANA

A Nadia Rojas “la devolvieron” gracias a la presión social

Su familia, su escuela, sus vecinos, el fiscal, la Protex y la querella, entre otros, sostienen que la chica de 14 años fue víctima de una red de trata. La Justicia Federal lo niega. Amenazaron a la madre por hacer la denuncia.

Por Daniela Pasik
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nadia

Durante la noche del martes 11, Nadia Rojas, que era buscada intensamente por su familia, amigos y docentes desde hacía 32 días, llamó a su madre, Elena, y combinó un lugar para encontrarse. La estudiante del colegio EEM N°1 René Favaloro, de la Villa 20 en Lugano, apareció acompañada por dos chicas, una de ellas relacionada con uno de sus posibles captores.

“La presión social generó que la tuvieran que entregar, la devolvieron gracias a los vecinos, docentes y compañeritos de la escuela”, dice a Diario Z  Facundo Vicente, abogado de la madre de Nadia. La adolescente, de 14 años, se encuentra en aparente buen estado de salud, en un centro de menores.

Elena espera desde esta mañana que le permitan reencontrarse con su hija. “Hasta que no autoricen los facultativos no puede verla, esperamos que sea lo más pronto posible, eso no está en tela de juicio”, dice Vicente, que explica: “La mamá está en una situación muy delicada, vulnerable. No tiene donde vivir porque la echaron de la pieza que alquilaba en la villa 20 por todo esto, y la van albergando solidariamente en sus casas distintas mujeres de organizaciones que colaboraron para encontrar a la menor”.

Ayer, antes del llamado de Nadia, Elena había recibido amenazas directas, no por primera vez, desde que junto a vecinos, docentes y organizaciones sociales visibilizó la desaparición de Nadia. Alguien golpeó a la madre de la chica en inmediaciones de La Salada, a dónde había llegado por cuenta propia en la búsqueda de su hija. Le reclamaron que desistiera de la denuncia penal.

Elena hizo la denuncia por la desaparición de Nadia el 9 de junio en la comisaría 52 de Villa Lugano y la causa quedó a cargo de la fiscalía 57, que tras dos semanas de búsqueda no logró aportar un solo dato sobre el paradero de la adolescente. Por lo menos 15 chicas fueron secuestradas en la zona el año pasado, y los docentes de las escuelas del barrio están organizados para intervenir inmediatamente cuando falta alguna alumna.

La familia, los docentes, los vecinos y las organizaciones de mujeres hicieron cortes y manifestaciones a la fiscalía para exigir “que se pongan todos los recursos en su búsqueda y que se la devuelvan sana y salva a su mamá”. La Justicia ordenó un allanamiento al boliche El Basilón, de Liniers, donde algunos testigos habían asegurado haber visto a Nadia.

El juez federal Rodolfo Canicoba Corral rechazó tomar la causa que le había derivado la Justicia Nacional. Se declaró incompetente porque, sostiene, no hay pruebas de que Nadia haya sido víctima de una red de trata y dice que es, simplemente, una desaparición de paradero, por lo que no lo consideró delito federal.

Desde la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (Protex) dicen que tienen indicios de que la desaparición de la menor está relacionada con una red de trata que opera en la zona, igual que el el fiscal Federico Delgado, que lleva adelante la investigación y apeló la decisión de Canicoba Corral.

“La posición de Canicoba Corral puede ser porque no quiere hacerse cargo de una causa tan mediática y delicada o por cierta complicidad, pero no tengo pruebas para asegurar lo último. Lo cierto es que una red de trata no puede funcionar si no hay complicidad policial, que sin duda la hay, ni estatal. De la Justicia no sé”, dice el abogado de la familia.

“Quiénes golpearon y amenazaron a la madre le reclamaban que desistiera de la denuncia penal. La amenaza fue también con un arma de fuego. A otra niña captada por la misma banda, la amenazaban mostrándole fotos de sus familiares para que no volviera a su casa”, denuncian en un comunicado desde el Plenario de Trabajadoras, la organización de mujeres que acompañó a la madre de Nadia en la búsqueda de su hija.

Este no es el único caso, muchos otros no se visibilizaron, o ni llegaron a denunciarse, dicen desde la escuela René Favaloro. “No se las llevan en una combi blanca al voleo, estas son chicas con escasez de recursos, y las seducen, las invitan a beber, les dan un celular, muchos veces los captores se hacen los novios, y las invitan a ser meseras hasta que terminan siendo explotadas sexualmente”, explica el abogado de la familia de Nadia.

“Son cientos las pibas que nos faltan. Queremos traspasar los muros de la escuela, que se conozca lo que está pasando en la Ciudad de Buenos Aires, queremos a todas nuestras pibas en donde tienen que estar: estudiando, con sus profesoras y profesores y en sus casas, con sus familias (…) Nuestras pibas no se pierden, a nuestras pibas muchas veces las desaparecen”, dicen los docentes de Nadia en una de las cartas públicas que escribieron mientras la buscaban. Ella apareció. Faltan las otras. Y que deje de pasar.

Fuente Diario Z
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