08:54 | Miércoles 8 de septiembre de 2010
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Diario Z, noticias de la ciudad de Buenos aires.

 Sociedad |

Barrio River, donde las casas bajas existen

Un rincón alejado del fragor urbano, con calles circulares y chales con tejas.

En la zona norte de la Ca­pital Federal se destaca un aristocrático rincón -no reconocido oficial­mente como barrio por el gobierno porteño- formado por 37 manza­nas de casas tipo chalet. Ese espa­cio fue llamado originalmente Ba­rrio Parque General Belgrano y con el tiempo nombrado por los veci­nos como Bajo Belgrano, denomina­do por las inmobiliarias como Bel­grano Chico y conocido por todos como Barrio River.

Delimitada por las avenidas Udaondo, Del Libertador, Monroe y Figueroa Alcorta, este refugio de tranquilidad a un costado del caos de tránsito y ruido porteño, era en­tre 1887 y 1913 el Hipódromo Na­cional. La explicación a que muchas de sus calles tengan forma semi­circular o de herradura se encuen­tra en que eran parte de la pista de carreras. El espacio quedó rodeado por studs y el mundo del turf y las apuestas lo ocupaban todo.

Actualmente en la zona está restringida la construcción de edi­ficios de altura y por esa razón en sus entreveradas calles predomina el color rojo de las tejas de los cha­lets. "Es un barrio íntimo, como Olivos pero dentro de Belgrano", explica Mercedes Forn, una seño­ra de 84 años que vive allí desde 1954. Al caminar por sus tranqui­las veredas puede verse lo que ya parece una olvidada costumbre porteña: los chicos andan en bici­cleta y juegan en la calle.

Lejos del coqueto perfil que hoy representa, en sus orígenes el barrio estaba poblado trabajadores de fá­bricas cercanas, muchos de ellos in­migrantes italianos, que fueron defi­niendo el paisaje con la construcción de sus viviendas sencillas. Varias de sus características diagonales, la ma­yoría con nombres de militares, con­fluyen en la plaza Alexander Fle­ming, que hace años permanecía partida al medio por la avenida Lí­doro Quinteros, hasta que fue ce­rrada y quedó circular. En frente se destaca el antiguo restaurante Jona­than, uno de los pocos locales per­mitidos dentro de sus límites. Otro de los puntos históricos es la capilla San Luis Rey, una gran casa con tejas rojas, ubicada en Monroe y Húsares, en terrenos que pertenecían a Obras Sanitarias. "Este lugar tiene un pasa­do pueblerino. En los 40, el cura de la parroquia Santiago Apóstol, que está en Teniente General Ricchieri y avenida Udaondo, salía los domin­gos con parlantes para convocar a lmisa", rememora Mercedes.

Por su cercanía con el estadio de River Plate, los días de partido o reci­tales, las tranquilas calles se convul­sionan. Las opiniones de los vecinos están divididas entre aquellos que se ven perjudicados -sobre todo los que tienen un jardín adelante que termina como depósito de basura-y quienes están resignados o acos­tumbrados al cambio brusco. Y pese al constante sonar de fondo produ­cido por aquellos que practican tiro al blanco en el Club de Tiro Federal Argentino, sobre la avenida Canti­lo y ya del lado de Belgrano, los ve­cinos no dudan en quedarse. "Esto es como una isla dentro de Capi­tal Federal, al que vive acá le cuesta irse porque hay pocos lugares tan tranquilos como este".

 

Diego Zwengler Redacción Z

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