Por Fabiana Túnez, La Casa del Encuentro.
Todas las víctimas de trata para la explotación sexual comercial son vulnerables y tienen un piso de necesidades básicas insatisfechas. Quienes no cumplan con las condiciones de alimentación suficiente, un adecuado sistema de salud que las proteja de las enfermedades evitables y trate de asistirlas en las inevitables, una vivienda digna y una educación, y una historia libre de abuso y de violencia de genero, son vulnerables. Al analizar como se comportan las víctimas en estado de esclavitud o explotación sexual es fundamental tenerlo en cuenta. Las redes de trata se aprovechan de esa vulnerabilidad y captan a las mujeres con promesas de mejores condiciones de vida, con engaños y luego con violencia física y sexual, y con amenazas a ella y a su entorno.
Las víctimas de trata que fueron secuestradas son sometidas a todo tipo de atrocidades para lograr la sumisión y el miedo. Mientras están cautivas o explotadas tienen una sola premisa: sobrevivir. En algunos casos, pagar la deuda que le hicieron contraer sus tratantes al momento del engaño por una mejor condición de vida, para intentar volver a su vida anterior -algo que nunca pasa, pero a lo que ellas se aferran- o atender a las falsas promesas de sus proxenetas sobre un comportamiento adecuado para que puedan volver a ver a sus hijos e hijas o familia. Entre ellas se va dando una relación de apoyo, indicándoles a las que recién llegan qué hacer, cómo cuidarse y fundamentalmente cómo poder soportar los sufrimientos. Una de las situaciones en las que más intentan ayudar es cuando ingresan al prostíbulo menores, pero saben que lo tienen que hacer con mucho cuidado porque cualquier paso en falso puede costarles la vida. Cuando alguna de ellas se da cuenta que de allí no saldrá y piensa cómo hacer para soportarlo, comienza la etapa en que el proxeneta tiene el control total. El proxeneta comienza a darle algunas tareas de coordinación y ella será la encargada de supervisar, pero aun así ella no deja nunca su condición de víctima de un sistema de supervivencia. Algunas -las menos- logran escapar incluso con ayuda de sus compañeras. Las que fueron rescatadas dan testimonio en muchos casos de que, por el lugar donde ellas estuvieron, pasaron algunas mujeres a las que todavía se sigue buscando, como Marita Veron, Florencia Penacchi, Fernanda Aguirre o Peli Mercado, con lo que queda demostrada la solidaridad entre las mujeres en situaciones extremas.
DZ/km
Fabiana Túñez Especial para Diario Z