20:00 | Jueves 17 de mayo de 2012
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Diario Z, noticias de la ciudad de Buenos aires.

  Sociedad |

Las mujeres son solidarias en situaciones extremas

Por Fabiana Túnez, La Casa del Encuentro.

Todas las víctimas de trata para la explotación sexual comercial son vulnerables y tienen un piso de nece­sidades básicas insatisfechas. Quienes no cumplan con las condiciones de alimentación suficiente, un adecuado sistema de salud que las proteja de las enfermedades evitables y trate de asis­tirlas en las inevitables, una vivienda digna y una educación, y una historia libre de abuso y de violencia de gene­ro, son vulnerables. Al analizar como se comportan las víctimas en estado de esclavitud o explotación sexual es fundamental tenerlo en cuenta. Las redes de trata se aprovechan de esa vulnerabilidad y captan a las mujeres con promesas de mejores condiciones de vida, con engaños y luego con vio­lencia física y sexual, y con amenazas a ella y a su entorno.

Las víctimas de trata que fueron secuestradas son sometidas a todo tipo de atrocidades para lograr la sumisión y el miedo. Mientras están cautivas o explotadas tienen una sola premisa: sobrevivir. En algunos casos, pagar la deuda que le hicieron con­traer sus tratantes al momento del en­gaño por una mejor condición de vida, para intentar volver a su vida anterior -algo que nunca pasa, pero a lo que ellas se aferran- o atender a las falsas promesas de sus proxenetas sobre un comportamiento adecuado para que puedan volver a ver a sus hijos e hi­jas o familia. Entre ellas se va dando una relación de apoyo, indicándoles a las que recién llegan qué hacer, cómo cuidarse y fundamentalmente cómo poder soportar los sufrimientos. Una de las situaciones en las que más in­tentan ayudar es cuando ingresan al prostíbulo menores, pero saben que lo tienen que hacer con mucho cui­dado porque cualquier paso en falso puede costarles la vida. Cuando al­guna de ellas se da cuenta que de allí no saldrá y piensa cómo hacer para soportarlo, comienza la etapa en que el proxeneta tiene el control total. El proxeneta comienza a darle algunas tareas de coordinación y ella será la encargada de supervisar, pero aun así ella no deja nunca su condición de víc­tima de un sistema de supervivencia. Algunas -las menos- logran escapar incluso con ayuda de sus compañeras. Las que fueron rescatadas dan testi­monio en muchos casos de que, por el lugar donde ellas estuvieron, pasaron algunas mujeres a las que todavía se sigue buscando, como Marita Veron, Florencia Penacchi, Fernanda Aguirre o Peli Mercado, con lo que queda de­mostrada la solidaridad entre las mu­jeres en situaciones extremas.

DZ/km

 

Fabiana Túñez Especial para Diario Z

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