19:59 | Jueves 17 de mayo de 2012
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Xilopintura: Erdosain y sus amigos

 

Hasta el 31 de enero, de 12 a 18, en Fundación Alon, Viamonte 1645, piso 10.


 

Soy el mejor escritor de mi generación, y el más desgraciado. Quizá por eso es que soy el mejor", decía sobre sí mismo Roberto Arlt mientras sus personajes y sus aguafuertes cobraban vida a través de su pluma. Quizá también piensa que es el mejor el artista quien decidió ponerles rostro a los personajes de Los siete locos, Eduardo Iglesias Brickles. Brickles combinó formón y pinceles para darles vida a sus xilopinturas, que a su vez nutren a los locos arltianos.
"Releí Los siete locos, y las imágenes de Arlt volvieron a asaltarme, como cuando lo leí por primera vez a los 18 años. Me dejé llevar por su Buenos Aires alucinado y su ideario medio futurista y su clima expresionista. Así fui componiendo personajes que podrían ser las máscaras de Erdosain, El Astrólogo, el Rufián Melancólico o Hipólita, La Coja", le dice Iglesias Brickles a Diario Z.
El artista admite que las descripciones de Arlt a veces son tan precisas que siempre está el peligro de ser sometido por ellas: "Lo más fácil es dejarse atrapar, porque allí está todo. Pero ése no era mi propósito, porque eso ya está escrito y está en la imaginación de miles de lectores. La ilustración de los textos de Arlt fue lo más ajeno a mis propósitos. Para mí, el objetivo de máxima era capturar unos grados de la densidad de esa atmósfera de perdedores desquiciados que deambulan por esa Buenos Aires de la década de 1930".
Siguiendo en el orden de los favoritismos, el inventor fracasado, preso de sí mismo, Remo Erdosain es para el plástico "el" personaje que encabeza sus preferencias. "Es el hombre en carne viva al que todo lo afecta, pero que no resuelve nada. Está atrapado por sus circunstancias, que lo llevan de aquí para allá. Es una especie de Hamlet moderno", describe y remarca que si bien no puede imaginarse qué pensaría Arlt al ver su obra, la hija, Mirta Arlt, que estuvo en la muestra, le confesó que sentía la presencia del escritor en las obras.
Envuelto en la mixtura atrapante que componen literatura y artes plásticas -Brickles ya trabajó textos de Borges y de Marechal- la mano de Brickles en un futuro estaría gustosa de posarse en Boquitas pintadas, de Puig, y en Renzi, el personaje de Respiración artificial, la obra cumbre de Ricardo Piglia.


DZ/LR

 

Clarisa Ercolano Redacción Z

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