A los 27, es bicampeona mundial de natación en aguas abiertas y acaba de ser elegida la mejor del planeta de la especialidad. Se crió en Boedo, comenzó a competir en GEBA y va por la triple corona.
En Canadá me pasó algo muy emocionante -recuerda Pilar Geijo, 27 años, bicampeona mundial en la especialidad aguas abiertas-. Es la carrera más difícil del circuito, porque estás ocho horas nadando con el agua a 16 grados de temperatura. Venía liderando la prueba pero en un momento se volvió muy dura y comencé a sentir mucho frío. De pronto empecé a vivir mi película y me imaginé que un barco se había hundido y que yo era la única con el don de nadar hasta la orilla y avisar que había gente por salvar. Fue la gran motivación que tuve para seguir la carrera, que terminé ganando."
¿Siempre pensás en situaciones de ese tipo cuando estás nadando en competencia?
Muchos me preguntaron si esa técnica me la había dado un psicólogo, y yo les dije que no, nunca en mi vida me había imaginado eso. Me surgió naturalmente. Y para mí, en ese momento, no era algo "puesto en escena" para terminar la carrera: internamente lo viví como si fuera realmente verdad. Me di cuenta de todo eso cuando terminé.
¿A qué otras herramientas recurrís para impulsarte?
Voy muy concentrada en los movimientos del pelotón de nadadores, pero por momentos suelo cantar. También me imagino llegando, que me están esperando y festejo con mi gente querida.
Geijo tiene 27 años, nació en Boedo, es la menor de cuatro hermanos y está casada con Diego Tricárico, que además es su entrenador. "Todavía no tenemos hijos, pero sí a nuestra gata Cuca. Si fuera por mí hubiera sido madre a los 20, pero por el deporte he retrasado un poco la búsqueda", comenta. A los 13 años compitió por primera vez en aguas abiertas. Fue en San Antonio de Areco, y ganó. En el Club de Gimnasia y Esgrima (GEBA), donde comenzó a practicar natación, recibió los consejos de Alfredo Camarero, que había sido campeón mundial en los años 50. "Siempre me decía que, por mi personalidad, tenía que nadar en aguas abiertas. Fue una gran inspiración para mí."
Además, Geijo admira a la alemana Angela Maurer, múltiple campeona mundial. "Ella fue madre hace algunos años, se ausentó un tiempo de la natación y después volvió con todo", destaca.
¿Por qué elegiste la natación y qué te llevó a dedicarte a esta especialidad?
Mis padres me llevaron por un tema de seguridad. Considero que es fundamental que todos los chicos aprendan a nadar para evitar accidentes. Así que aprendí a los seis años y me federaron a los ocho. Al principio nadaba (estilo) pecho, pero en una pileta las distancias más largas son 1.500 metros. En aguas abiertas uno nada en lagos, lagunas, ríos y mares, y la distancia pueden variar de cinco kilómetros hasta 88, es decir desde una hora hasta nueve.
¿Cómo es tu rutina de entrenamiento?
Entreno 10 sesiones por semana de natación, más tres de gimnasio y 40 minutos diarios de elongación. Por día son tres horas y media durante la mañana y otras tres por la tarde. Es una dedicación full time, y sólo realizo los entrenamientos en pileta.
Semanas atrás, Geijo fue elegida la mejor del mundo por 10 mil personas de 108 países que participaron de una encuesta vía internet que realizó la Asociación Mundial de Natación de Aguas Abiertas. El relevamiento contempló, además de los resultados deportivos, la perseverancia, la tenacidad y la divulgación del deporte. "Fue uno de los mejores premios que recibí. Realmente sentí el apoyo de todo el deporte argentino, porque muchísimos deportistas de diferentes especialidades me ayudaron en mi campaña."
¿Cuáles son los próximos desafíos deportivos en 2012?
Sueño con conseguir el tricampeonato mundial. No será una tarea fácil porque es el título más buscado, pero tampoco lo fue en la primera y segunda vez que lo logré. Así que haré mi máximo esfuerzo por mantener a la Argentina en el escalón más alto.
Además del deportivo, ¿nadar en aguas abiertas tiene un componente de aventura?
Justamente eso es lo que más me fascina, y la incertidumbre. No sabes qué puede pasar en una carrera que dura ocho horas: el clima puede cambiar, puede haber más olas y tu estrategia, entonces, tiene que modificarse. Todo esto no es para cualquiera. Hay que tener características especiales que te permitan adaptarte rápidamente a diferentes escenarios. Además, el contacto con la naturaleza es único. Me he encontrado con muchos animales en medio de una competencia. Uno de los más feos fue un aguaviva gigante en Australia, y los más lindos una tortuga marina enorme en Hawai y un lobo marino en Viedma.
DZ/LR
Gabriel Túñez Redacción Z