19:55 | Jueves 17 de mayo de 2012
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Diario Z, noticias de la ciudad de Buenos aires.

  Cultura |

La columna de Zabo: La música que escuchan todos

 

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Me cuesta mucho entender a un artista que se manifiesta en contra de la descarga. En parte es porque cualquier persona que conozca un poco de la movida, sabe de entrada que la ganancia de cualquier artista está en la entrada de sus shows o en las ventas de sus obras dentro de ellos. Me gustaría desafiar a estos paladines de la justicia y ofrecerles un trato: nosotros dejamos de bajar sus canciones y ustedes sólo le permiten entrar a sus recitales a quienes presenten el disco en la puerta. Ahí sí verían afectadas sus ganancias.
El artista que pelea contra el intercambio cultural libre en realidad está luchando contra un grupo de gente que está de su lado y que ya entendió el negocio mejor que ellos. Las discográficas se encargaron de explotar a los músicos por años generando negocios exorbitantemente exitosos y ahora los manda al frente, a pelear por ellos, a sacrificar su credibilidad. Algunos por ingenuidad, otros por no saber adaptarse a los tiempos que corren, repiten un discurso armado por gente nada ingenua y que sí entendió los tiempos que corren pero que no los acepta porque en vez de poder tener ganancias por mil millones de dólares ahora sólo las tienen por novecientos noventa y nueve mil.
El problema es que los músicos más grandes que se criaron viendo tener éxito solamente a los artistas pertenecientes a grandes sellos están adoctrinados para ser la puta de un patrón, hablando mal (muy mal) y pronto. Frustración es lo que sienten al ver a alguien más joven y sin recursos alcanzar más éxito que ellos y de forma mucho más rápida, sin arrastrarse para que no les devuelvan un contrato o los encajonen para siempre.
Por eso, su forma de sentirse fuertes es patoteando a un chico que está en su casa y que quizás no puede pagar su disco porque todavía no trabaja. O peor aún: que los ama pero tiene que destinar el dinero que tiene para alguna necesidad más básica. Nadie se baja un disco queriendo cagar a un artista. Ese planteo es inexistente desde que compartir archivos fomentó el "Che, ¿escuchate esto que está re bueno?. Toca este fin de semana ¿Vamos?".
La semana pasada pasó algo que no podemos permitir: se metieron con el intercambio de cultura. Un amigo dio una declaración muy correcta sobre el Megaupload Gate: detener la piratería no va a aumentar la venta de discos, va a bajar el consumo de cultura. En la lucha contra el intercambio de cultura nos hacen pelear a músicos contra consumidores cuando tendríamos que ir juntos contra los intermediarios. O Bono.


DZ/LR

 

Nicolás Zabo Zamorano Redacción Z

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