01:43 | Jueves 23 de febrero de 2012
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Diario Z, noticias de la ciudad de Buenos aires.

  Política |

Los pulgares del capitán veto

Desde que asumió en 2007, Macri bajó su pulgar romano a más de 90 leyes.

Suelen decir los especialistas en derecho constitucional que los decretos de necesi­dad y urgencia son inversamente propor­cionales a la capacidad de los mandatarios de ejercer el poder de veto. Pero en la prác­tica, al menos para el jefe de Gobierno de la Ciudad podría tratarse de lo mismo.

Desde que asumió en 2007, y hasta la fe­cha, Mauricio Macri bajó su pulgar romano a más de 90 leyes sancionadas por la Legisla­tura porteña, 80 de ellas votadas por su pro­pios diputados, a esta altura más desorienta­dos que Adán en Día de la Madre. Vale decir: Mauricio Macri se echó un veto cada 15 días, en promedio, aunque en 20 ocasiones ese veto fue parcial. En cualquier caso, evidencia un claro desprecio por las instituciones.

¿Aqué se opone Macri? Básicamente a leyes de contenido social, sobre todo a las que expresen un sentido solidario. Repase­mos sólo las últimas: su pulgar bajó la ley que disponía la colocación de semáforos para ciegos; anuló la norma que prorroga­ba la protección a empresas y fábricas recu­peradas; la creación de un centro cultural en Villa Devoto; el subsidio mensual para músi­cos mayores de 65 años con 20 de trayec­toria y que no reciban jubilación ni puedan acreditar otros ingresos; la creación de un centro de documentación del Bicentenario.

El colmo de la contradicción, con todo, se lo llevan los vetos locales a dos leyes vo­tadas por el PRO a nivel nacional: una es la ley que reserva sólo a la farmacias el dere­cho de vender medicamentos, excluyendo de otros comercios la posibilidad ofrecer los de venta libre; otra es la de divulgar por to­dos los medios la gratuidad de los pasajes para personas con discapacidad.

La pregunta del millón: ¿por qué Macri hace lo que hace? ¿Es una especie de cruza­do antisocial? Como siempre sucede con el PRO, todo parece tener más que ver con el marketing político y cierta ideología de élite -constitutiva del fundador del partido- que con la realidad. Es que MM ya trabaja para el 2015, y no pierde oportunidad para de­linear un escenario de confrontación entre dos modelos. Marca una identidad, le habla a su electorado y lo fideliza. Ésa es la clien­tela política que vio con buenos ojos el au­mento inconsulto de pasaje de subte y que considera superfluas o no prioritarias las le­yes sociales que atiendan, por ejemplo, al porteño más desprotegido.

Entonces: no hay que ser mentalista para pronosticar que el Capitán Veto no parará de usar su pulgar.

DZ/km

Laura Mendoza Redacción Z

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