Los vecinos siguen peleando por su centro cultural a pesar del veto de Macri.
Después de los festejos del 24 de noviembre, cuando la Legislatura sancionó con amplia mayoría la ley que convertía al mítico Cine Aconcagua de Villa Devoto en centro cultural y exigía su expropiación, los vecinos se encontraron -cuarenta y cinco días más tarde- convocando al repudio del reciente veto con el que el jefe de Gobierno, Mauricio Macri, hacía añicos lo que parecía ser el éxito de la lucha por recuperar el querido e histórico cine.
La tarde del viernes 13 de enero, en la avenida Mosconi al 3200 el lema era uno sólo: "Que una firma no valga más que diez mil". Así, los vecinos de Villa Devoto y Villa Pueyrredón rechazaban el decreto 726/11 con el que el Ejecutivo vetó la ley que permitiría la recuperación del cine. El argumento principal del texto publicado en el Boletín Oficial del lunes 9, consistía en que "el inmueble cuya expropiación se propicia se encuentra ubicado en la Comuna 11 donde ya existen centros culturales dependientes del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires" por lo que "se estima conveniente priorizar la creación de centros culturales en otras zonas de la Ciudad, donde el acceso a los bienes y servicios culturales son menos cercanos a los vecinos".
"Es totalmente falaz que por esta zona haya centro culturales similares al que nosotros proyectamos en el Aconcagua. El que hay en la Comuna 11 no reúne los requisitos ni tampoco tiene la suficiente oferta para satisfacer la demanda del barrio", enfatiza Paula Insaurralde, presidenta de la Asociación Civil Aconcagua al tiempo que cree que si no hay voluntad del Ejecutivo es muy difícil que los legisladores del PRO vuelvan a acompañar el proyecto cuando comiencen las sesiones.
"Me encantaría saber por qué el jefe de Gobierno, que ante todo es ingeniero, no tomó un compás en vez de atenerse a una línea simbólica como referencia para tomar una decisión", cuestiona Fabián Roncati, de la Asociación Civil Aconcagua. Y objeta que más allá de los centros culturales que existen en la comuna y a los que se hace mención en el veto, en varias manzanas a la redonda no hay vida cultural como la que se propone construir con el Cine Teatro Aconcagua.
Cine, templo evangélico, centro cultural
Con un gran hall central, escaleras de mármol, pisos de parquet, telón de terciopelo rojo y butacas para 1.200 personas, el Cine Aconcagua inauguró su pantalla el 5 de noviembre de 1945 a sala llena. Por años, fue el centro de la vida social y cultural del barrio, hasta que en 1996 cerró sus puertas definitivamente. Más tarde, se convirtió en la sede de una iglesia evangelista hasta que su fachada quedó otra vez bajo las tapias a las que los vecinos ya estaban acostumbrados.
El disparador de una posible recuperación que latía en los corazones de tantos fue la iniciativa de un joven de 16 años que armó un grupo en Facebook. "Para que el Cine Aconcagua vuelva a ser el Cine/Teatro que alguna vez fue." Así bautizó a la página que en pocos días tuvo repercusión entre los vecinos del barrio y hoy tiene más de tres mil seguidores. Más tarde, algunos vecinos y un centro de jubilados de la zona comenzaron a movilizarse para juntar firmas hasta que, en abril de 2010, se convirtieron en la Asociación Civil Aconcagua.
"Cuando empezamos a reunirnos con las distintas autoridades del Gobierno notamos que había cierta predisposición, cierto éxito en los encuentros. Sentíamos que los avances se debían gracias a la buena voluntad del ministro de Cultura, Hernán Lombardi", señala Roncati, para quien el veto fue una amarga sorpresa.
Devoto y Pueyrredón no son los únicos barrios que quieren que sus cines vuelvan a brillar. El esfuerzo y las movilizaciones de los vecinos para recuperar el Cine Taricco, en La Paternal, y el Gran Rivadavia, en Floresta, son sólo dos ejemplos del lugar que todavía ocupan en el imaginario cultural. Con distintas realidades, todos luchan por encontrar su espacio y reconocimiento, aunque el lugar en el corazón de los vecinos ya lo ganaron hace tiempo.
DZ/km
Alejandra Hayon Redacción Z