19:54 | Jueves 17 de mayo de 2012
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Diario Z, noticias de la ciudad de Buenos aires.

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Informe Z: Piletas públicas porteñas, el dilema de darse un chapuzón

El funcionario PRO encargado de Deportes asegura que los centros recreativos están en condiciones, mientras la Defensoría denuncia que el Roca y el Parque de la Ciudad tienen serias irregularidades.

Cada fin de semana caluroso, alrededor de 15 mil personas visitan alguno de los parques públicos porteños. Sin embargo, suelen escucharse denuncias sobre su estado o el de sus piletas. ¿Sirven? ¿Funcionan? A pesar de las objeciones, para el secretario de Deportes porteño, Francisco Irarrázaval, la respuesta obvia y obligada es sí. Sin embargo, enseguida matiza: "Son 18 parques y polideportivos. Tenemos cuatro polis que están muy bien: el Pomar, el Pereyra, el Santojanni y el Colegiales. No hay diferencias entre público y privado acá. Lo que nos falta terminar todavía son los parques grandes -el Roca, el Sarmiento y el ex KDT- porque precisamente son muy grandes".
Lo difícil, según admite el funcionario, es lograr convencer a los vecinos para que usen las instalaciones deportivas. "Recién ahora, hace un año, la gente de Saavedra y Coghlan está empezando a venir a Parque Sarmiento. Todavía sigue corriendo por afuera. De lunes a viernes es gratuito y no lo tenían registrado. Es que sucedió cada cosa... había un prostíbulo ahí adentro, un boliche bailable. Encontramos una montaña de escombros de 22 metros de alto."
Casi abandonadas, las instalaciones deportivas porteñas -construidas entre las décadas de 1950 y 1970- fueron las que más sufrieron la crisis de 2001: "Para dar una idea, adentro de la pileta olímpica del Parque Sarmiento había un camión y juncos que tenían 11 metros de altura -recuerda Irarrázaval-. Este parque en un determinando momento fue un centro de alto rendimiento pero lamentablemente ha perdido esa identidad. Estamos trabajando mucho con el Comité Olímpico Argentino para que vuelva a ser lo que fue. Hay un gimnasio nuevo y la pileta olímpica está recuperada y la vamos a techar y climatizar".
Precisamente, sobre el estado de las piletas públicas se habló mucho durante el año pasado. Voces de la oposición y de la Defensoría del Pueblo señalaban que algunas estaban inhabilitadas o no contaban con una infraestructura adecuada. Este año hubo una presentación de Graciela Muñiz, defensora adjunta del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires, quien denunció que la pileta del Roca no estaba en funcionamiento (ver recuadro). Al respecto, Irarrázaval contesta: "No voy a hacer declaraciones respecto de esta señora porque sería políticamente incorrecto. Lo cierto es que hoy está todo muy bien. Están todas abiertas. Cuando esta señora sale a hacer estas denuncias que, en muchos casos, no son ciertas, muchos padres que leen esto no mandan a sus chicos a la colonia. Al final, nosotros estamos luchando para demostrarle a la gente que lo público puede ser mejor que lo privado y nos topamos con esto".
Actualmente, y hasta la primera semana de febrero, los parques y polideportivos están abocados principalmente a recibir a las colonias de vacaciones. Según datos de la Subsecretaría de Deportes, participan más de 20 mil chicos con tres mil docentes, además de nutricionistas, guardavidas y médicos. "Sí, por supuesto que hay problemas -admite Irarrázaval-. Es un ejército de gente a la que se le da desayuno, almuerzo y merienda gratuitamente. Es una estructura monumental. Si bien es nuestra quinta colonia, no dejan de suceder cosas. Y es lógico. Por ejemplo, el otro día esperábamos 15 mil chicos y vinieron 7 mil y uno trae comida para 15 mil. Cuando pasa esto, hay que repartir la comida, mandarla a organizaciones sociales, hacer toda una movida que es imposible prever."
RESTRICCIONES
Como consecuencia de las colonias, los adultos que quieran refrescarse en las piletas públicas tienen ciertas restricciones de horarios. En los polideportivos como el Martín Fierro, el Avellaneda o el Chacabuco abren aproximadamente a las 16, apenas se retiran los chicos de las colonias. En el caso de los parques, sólo están habilitadas al público los fines de semana.
El funcionario también admite algunos problemas de seguridad: "En el Costa Rica, de Chorroarín y Constituyentes, el lunes a la noche, entraron treinta jóvenes, saltaron una pared y se metieron a la pileta a las tres de la mañana. Estamos viviendo momentos complicados a nivel social, no es que la cosa está fácil. Tuvimos que poner seguridad privada. Es decir, se van corrigiendo las cosas".
Irarrázaval advierte que "el uso que les da la gente a las instalaciones a veces no es el que uno quiere. En el Parque Sarmiento en estos cuatro años que llevamos de gestión se han robado y roto las canillas 35 veces. Es un número real, no para exagerar. Nos tenemos que educar entre todos y entender que lo público no es de nadie sino de todos". Muchos se preguntan si además de la actividad deportiva, se puede ir a pasar el día y, por ejemplo, hacer un asado. ¿Se puede? Irarrázaval asegura que sí: "Se puede hace en el KDT y el Avellaneda. Vienen familias, hacen picnics, sobre todo en el KDT y el Sarmiento van mucho los fines de semana. En Costanera, un lugar privado cuesta 65 pesos el ingreso. Acá son muy accesibles.
En los parques se cobra tres pesos la entrada, sábados y domingos más 10 pesos para ingresar a las piletas y cinco pesos por dejar el auto. En los polideportivos, se cobra un bono contribución optativo de cinco pesos. En cada parque hay escuelas gratuitas de tenis, básquet, vóley y fútbol. "Me gustaría que las familias, aparte de comerse un asado, jueguen al fútbol, por ejemplo -señala el funcionario-. En el fondo mi deber es ese: que la gente salga de la casa, del departamento y que camine, trote el espacio. El uso de las canchas en los polis es gratuito. En un club, por ejemplo, la hora de una cancha de tenis sale 150 pesos; en el Sarmiento, 15. La idea, entonces, es que se acerquen. Lo que queremos es que no haya programas para la villa y por separado el programa para Palermo, sino que estemos todos con todos."

Defensoría dixit
Ya llevan cuatro años de gestión. Si en cuatro años no pudieron avanzar en los grandes parques, quiere decir que algo está pasando. Justamente en el Sarmiento y en el Roca es donde encontramos la mayor cantidad de irregularidades", dice Graciela Muñiz, defensora adjunta del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires. Precisamente Muñiz se convirtió en una especie de inspectora que recorre los parques y polideportivos porteños cada año para ver en qué condiciones están para recibir y atender a los chicos en colonias de vacaciones. Hace una semana, hasta llegó a hacer una denuncia en una comisaría porque en el Chacabuco no querían darle información sobre la cantidad de personal para atender a los chicos que concurren, después la llamaron de la Subsecretaría de Deportes y le informaron.
Muñiz explica que luego de los relevamientos, encontró varias deficiencias:
• En el Parque Roca, el día que fuimos, observamos que hacen la revisación médica al aire libre, cerca de la zona de los basureros. Las piletas estaban vacías, sin agua porque no tenían una bomba barrefondo. El lugar donde comen los chicos -gazebos- está al rayo del sol por lo tanto si la sensación térmica era de 38 grados, imagínese lo que era dentro de la carpa, a pesar de que habían colocado algunos ventiladores chicos que no servían para paliar el calor. También observamos un vestuario en malas condiciones.
• En el Manuel Belgrano KDT hay problemas de humedad, pero en general no tiene inconvenientes.
• En el Sarmiento los consultorios médicos eran containers de chapa. En ese lugar, nosotros encontramos una camilla y algunos insumos médicos compartiendo el espacio con materiales pedagógicos y deportivos. Es decir, no era el lugar indicado para la revisación.
• El Parque de la Ciudad, que depende del Ministerio de Desarrollo Económico, es el lugar donde tenemos más problemas con las colonias. Los chicos tienen que caminar más de diez minutos al sol entre el lugar en que los deja el micro y el natatorio y a veces hay un solo médico para revisarlos, con lo cual, se pueden pasar más de media jornada sin ir a la pileta, al rayo del sol y muchas veces sin baños cerca. La colonia no contaba con Libro de Agua, pese a la ordenanza en vigor.


DZ/LR

 

Juan Carlos Antón Redacción Z

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