01:46 | Jueves 23 de febrero de 2012
| Ampliar


Diario Z, noticias de la ciudad de Buenos aires.

  Cultura |

Betiana Blum: 'En algún lugar soy muy provinciana'

Tiene el favor del público, de los productores y de la crítica, y la certeza de que la porfesión la eligió a ella.

Terminadas las largas jornadas de grabación para la tira Herederos, Betiana Blum se prepara para presentar la obra Más liviano que el aire los lunes en Mar del Plata y los fines de semana en la costa. El cansancio pasa factura y también la preocupación: al llegar avisa que no encuentra las llaves de su casa. Finalmente dará con ellas en un bolsillo de otro traje y su rostro se iluminará por completo, dejando ver que era cierto aquel comentario que hizo al pasar: "Mi casa soy yo". Pero un rato antes, luego de pedirle a su hijo que le alcance una copia, se sienta a conversar en un escenario improvisado, el bar de la esquina, sobre Las Heras.

Después de vivir tanto tiempo en Buenos Aires, ¿ya se siente porteña?
No me siento porteña ni chaqueña. Buenos Aires me parece, por no decirte la, una de las ciudades más hermosas del mundo. Cada día está más linda, los lugares nuevos, los museos, los espectáculos.

¿Le costó adaptarse?
Me costó. Yo soy muy distraída, en algún lugar soy muy provinciana, eso no desaparece nunca. No soy una citadina pero me voy acomodando. Extrañaba los árboles primero, siempre busco vivir cerca de ellos, pero me enamoraba todo lo que había en Buenos Aires del pasado, las cúpulas. Caminaba mirando para arriba. Eso para mí era nuevo, porque en el Chaco no hay pasado. Vine a estudiar Letras pero me decían que tenía que ser actriz, porque era muy payasa. Un día me anoté en un seminario de la facultad pero cuando fui a ver la lista de los aceptados no estaba mi nombre. No lo podía creer, entonces dije "voy a ser actriz".

¿Cuándo sintió que la profesión la había elegido?
Al principio era muy importante lograr un personaje que tuviera continuidad, como Nuestra galleguita, donde yo era la mala y que tuvo un éxito impresionante. Hacíamos giras, éramos Los Beatles. Después con Rosa de lejos se paraba el país. El darte cuenta si la profesión te eligió es mucho después, cuando has transitado y el resultado ha sido bueno, el afecto continuo de la gente, el haber participado en hitos como Esperando la carroza.

¿Qué representa la obra Más liviano que el aire en este momento de su carrera?
Es una experiencia muy rica haber encarado un personaje tan distinto a mí y haber logrado que la gente lo viera creíble. Las críticas fueron excelentes y el espectáculo fue nominado. La gente se ríe mucho y también se conmueve, porque la relación de esta mujer con este chico de la villa tiene muchas aristas. Es muy especial lo que pasó.

Tiene el reconocimiento del público, de la crítica y de los productores. ¿Cómo lo vive?
Tuve mucha suerte de participar en cosas tan exitosas. No me queda más que arrodillarme y agradecer. Además comprometerme todos los días a dar lo mejor, que esto no signifique que te podés sentar a descansar. Al contrario, es un compromiso cada vez mayor. Yo llego al teatro una hora antes, reviso el texto, siempre estoy buscando detalles que podamos agregar o mejorar. No paro.

¿Es muy autocrítica?
Quizás el aspecto crítico es más en lo personal pero en lo artístico no me doy tiempo a criticarme, porque trabajo y trabajo, y le pongo mucho. Participo de manera muy activa en los proyectos, también en la adaptación. En la obra, por ejemplo, propuse que el otro personaje existiera, porque si no la protagonista hablaba con alguien que sólo ella escuchaba.

Aparte lleva una vida muy espiritual, ¿sigue en esa búsqueda?
Eso nació conmigo. Siempre tuve una conciencia espiritual. Con el paso del tiempo, algunas cosas me fueron pareciendo más sustentables, más reales: ya no las religiones, sino más bien la filosofía de vida. Actualmente me interesa todo lo que tenga que ver con el contacto con la naturaleza, la filosofía de los incas, vivir en paz con los alimentos; y la vida misma, con todo lo que representa y cada persona con la que te relacionás. Todo te da lugar a aprender a vivir.

¿Cómo es la relación con su nieto Renzo?
Es una maravilla, es la continuidad de la vida, que es lo más grande que puede existir. Es grandioso llegar a esta edad, estar sana y tener una familia hacia adelante, que he formado yo con el papá de Sebastián y con este nieto. Renzo es un chico adorable, alegre, cariñoso, liviano, tierno. Todo el día está jugando, cantando, contando cosas. Cada momento que puedo robarle a mis cosas llamo para ver si no tiene agenda y corro a verlo.

DZ/km

Magalí Sztejn Redacción Z

Comentarios

Nombre
*

Email
*

Comentario

No hay comentarios.