El ex jefe de Gobierno y actual legislador porteño por el Frente Popular y Progresista presentó un amparo judicial para frenar la suba del boleto. Dice que, entre otros errores, no se respetó el llamado a Audiencia Pública.
Enero es un mes difícil para Mauricio Macri. El jefe de Gobierno porteño tiene por lo menos dos frentes abiertos: la pelea cotidiana con los manteros de la calle Florida, que no parece tener una vía clara de resolución, y el impacto del aumento de la tarifa del subte. Respecto del segundo frente, al enojo de muchos usuarios y las críticas de la oposición se suma la vía judicial: apenas se anunció el ajuste llovieron los amparos contra el tarifazo. Entre las presentaciones judiciales que apuntan a frenar el aumento se destaca la que hizo Aníbal Ibarra junto a un grupo de referentes de otras fuerzas políticas y asociaciones de consumidores. En diálogo con Diario Z, el ex jefe de gobierno porteño explicó, entre otras cosas, por qué tomó este camino para intentar desactivar una decisión del ejecutivo porteño.
¿Por qué presentó un amparo contra el aumento de subte que dispuso Macri?
Porque ante la decisión del gobierno de Macri de fijar una tarifa en dos pesos con cincuenta sin respetar los procedimientos legales, la única vía para frenarlo era el amparo. Desde la Legislatura y desde lo político ya era imposible. No había remedio: estamos en receso, no se puede sancionar una ley. La judicial era la única vía para frenar esto. Primero la iniciativa surgió con otros legisladores (por ejemplo, Delia Bisutti de Nuevo Encuentro) y después nos conectamos con asociaciones de consumidores y decidimos presentar un amparo conjunto. Yo hablé personalmente con Polino, a quien conozco desde hace muchos años y así decidimos presentar el amparo en forma conjunta.
¿El amparo es sólo porque Macri no convocó a la audiencia correspondiente?
En realidad hay distintos tipos de cuestionamientos. Se está aplicando una tarifa a partir de un acta acuerdo cuyo texto se desconoce y que no fue enviada a la Legislatura. La Legislatura debe ratificar el acta acuerdo. Después, la ley establece que para estas situaciones debe convocarse a una audiencia pública, cosa que tampoco se hizo. Hay un cuestionamiento serio desde el punto de vista formal. Creo que tuvieron la decisión de no respetar ningún tipo de legalidad. Pongo como ejemplo que el viernes que empezaron a cobrar la tarifa con el aumento no estaba ni siquiera el aumento publicado. El decreto recién apareció a las cuatro de la tarde: hasta esa hora cobraron el aumento sin él. Esto desde el punto de vista formal. También hay cuestionamientos sobre el monto. Estamos de acuerdo con que debía transferirse el subte a la Ciudad, estamos de acuerdo que debía haber ajuste de tarifas. Pero no estamos de acuerdo ni en la forma en que se hizo ni en el monto. Uno dice ¿por qué dos pesos con cincuenta? No hay motivo, no se explicó nada. El gobierno nacional le daba 720 millones de pesos de subsidio y sólo le transfiere la Ciudad el 50 por ciento. Muy bien. La Ciudad tiene que cubrir 360 millones. Pero con dos pesos con cincuenta llega a 600, no a 360. Hace una caja fenomenal y nadie explicó nada. Entonces le está dando un sogazo a la gente de más del 125 por ciento para hacer caja. Hicieron las cosas al revés: el traspaso del subte es una oportunidad que desaprovecharon. Se puede mejorar, se pueden proyectar inversiones a futuro. Además el propio Gobierno de la Ciudad había dicho que no se podía aumentar la tarifa del subte sin ajustar la de colectivos. Tenían razón y sin embargo lo hicieron.
¿Usted cree que Macri va a pagar un costo político por este aumento o cree que sus votantes lo van a comprender?
Yo no lo puedo saber porque muchas veces pensé que por determinadas cosas iba a pagar costo político y terminó pasando como los judíos por el Mar Rojo. Pensé que iba a pagar costos por las escuchas ilegales, por endeudarse en 300 millones de dólares para hacer subtes a una tasa fenomenal y cuando les llegó la plata la tuvieron que guardar porque no la podían usar. Sí tuvieron la picardía de evitar que el aumento de subte se junte con el aumento de ABL (que empieza a regir en marzo) porque ABL y subte es una combinación que sí puede hacerle pagar costo político. La verdad es que no sé. Macri tiene un electorado fuerte que mira el posicionamiento nacional. Y él se quiere mostrar como la alternativa de los K. Está reafirmándose como un polo de derecha al estilo del Partido Popular español.
¿Qué pensó cuando vio la foto del partido de fútbol que jugaron Scioli y Macri mientras la presidenta estaba internada?
A mí no me gustó nada. Porque creo que nada es inocente a esta altura de la política y un partido de fútbol tiene un alto contenido político. Miran que Cristina no puede reelegir. Scioli tiene aspiraciones presidenciales y Macri también. Macri por ahí no llega y ¿qué puede hacer? Un polo de atracción de centroderecha mirando a 2015. Está mandando una señal a toda la Argentina. A Scioli le sirve también porque se muestra con otro presidenciable y van subiendo sus acciones. Desde la lógica de ellos tiene esta explicación, pero a mí no me gusta nada. No cuenten conmigo para esa lógica.
Hay quienes creen que en los próximos cuatro años Macri va a profundizar una mirada liberal del Estado. ¿Usted comparte?
Totalmente. Macri estableció un gobierno con mucha presencia del sector privado, terciarizado, donde tuvieron privilegios los grandes contratistas del Estado, que no cuidó formas, donde tuvieron intervención empresas familiares con una muy buena comunicación y un manejo económico que lo mostró con muchos recursos. A pesar de eso gobernó con déficit y endeudándose. Va a pretender disponer de muchos recursos en estos años pensando en 2015, pero reafirmando un modelo de Ciudad claramente de derecha, carente de sensibilidad social y realizando obras centrales con recursos de endeudamiento. Este modelo que pretende orden y autoritarismo es el que va a consolidar porque claramente quiere posicionarse hacia 2015 como un exponente de la derecha.
Pero en el interior del país no tiene demasiado construido.
Él debe tener la lógica de que si está bien en las encuestas a nivel nacional, las estructuras se van conformando en función de eso. Y va a querer hacer acuerdos con sectores que hayan estado con los K por razones de coyuntura y conveniencia, pero que no concuerdan en lo ideológico. El desafío para 2015 es derrotar esta opción de derecha.
¿Qué sintió cuando se enteró de que la Presidenta no tenía cáncer?
Para mí fue bárbaro, como para la gran mayoría. Parecía ya un karma de los presidentes latinoamericanos progresistas. Más allá de que aparecía con un pronóstico favorable, es una muy buena noticia que nos afecta a todos. No sólo porque fue votada, sino porque su presencia hoy en la coyuntura es absolutamente necesaria. Muchos de los enemigos de Cristina que veían una perspectiva de debilidad política del gobierno vuelven a chocarse contra la pared.
¿Cómo está constituida la oposición a Macri en la Legislatura de cara a los próximos cuatro años?
Muy bien. Hay una buena experiencia del interbloque con el Frente para la Victoria, Nuevo Encuentro y nosotros. Claro que enfrente tenemos un macrismo que está, entre los diputados propios y los periféricos, casi logrando la mayoría. Ellos están cómodos y nosotros dando pelea. Pero bueno, es el lugar que nos toca.
A veces la oposición logra que se hagan modificaciones a los proyectos iniciales del macrismo. Así sucedió con las Juntas de Clasificación.
Fue un momento de pulseada fuerte. El PRO tenía que mostrar que sancionaba algo, pero ya no le importaba tanto el contenido. No quería aparecer derrotado. Desde la política lograron sacar la ley, pero sustancialmente no era lo que querían inicialmente. Trataremos de hacer valer esquemas de oposición que frenen las iniciativas más retrógradas. Algunas se lograron: como legalizar la actividad de trapitos y limpiavidrios. Aunque Macri después vetó. También vetó la prórroga de la ley que protegía a las empresas recuperadas. Sus vetos dan cuenta de una visión política de mucha insensibilidad.
A Macri no le tiembla el pulso a la hora de vetar. ¿Usted se acuerda qué uso hacía del veto cuando fungía como jefe de gobierno porteño?
Yo no era un vetador. He vetado sí. Pero no usaba el veto como lo usa Macri.
DZ/km
Romina Calderaro Redacción Z